(OSV News) -- Amayrani Higueldo tiene raíces mexicanas y desde que tiene memoria y ha formado parte de la comunidad católica en Filadelfia, Pensilvania. Ella fue peregrina perpetua de la Peregrinación Eucarística Nacional en 2024 y dijo que esta experiencia ha alimentado profundamente su fe y la impulsa en su trabajo y vida actual.
Pero, recuerda, el camino recorrido para ser seleccionada no parecía sencillo ya que, a finales de 2023, cuando aplicó, se encontraba trabajando tiempo completo y terminando sus asignaturas para finalmente graduarse como enfermera.
Higueldo comenta que fue gracias a que una amiga suya, llamada Raquel, quien la invitó a participar del movimiento Avivamiento Eucarístico Nacional, que decidió hacer todo lo necesario para dedicarle parte de sus ajetreados días a esto que ella asumió como un llamado.
Y es que antes de estudiar en la universidad ella iba a Misa prácticamente a diario, pero luego las ocupaciones académicas le dejaban poco tiempo para asistir y cuando podía muchas veces las iglesias ya estaban cerradas.
"Lo quería hacer, pero como me iba a graduar, tenía que buscar trabajo y también tomar mi examen de licenciatura, no sabía si era algo prudente en esa etapa de mi vida, pero sentía un fuego, un ardor de querer hacerlo y el Señor me dio mucha paz para llenar la aplicación", comenta Higueldo, quien explica que la primera de las dos entrevistas se llevó a cabo el 12 de diciembre.
Esto marcaría un antes y un después en su vida, aquel 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, ella entendió que literalmente era Jesús, su hijo quien la llamaba para caminar con él.
Para enero, después de recibir su título profesional, Higueldo se preparó no solo espiritual sino físicamente para asumir con altura la misión que le había sido confiada. Recorrer durante 65 días la ruta Elizabeth Ann Seton, la cual partía de Connecticut y pasaba por Nueva York, Nueva Jersey, Maryland, Washington D.C., Pensilvania, Ohio, Virginia Occidental y culminaba en Indiana. Los peregrinos de las cuatro rutas se dirigían a Indianápolis para el Congreso Eucarístico Nacional, que tuvo lugar del 17 al 21 de julio de ese año.
Higueldo dice que para prepararse empesó "a caminar tres millas, cuatro millas cada día y dedicar horas en el Santísimo porque íbamos a pasar mucho tiempo con el Santísimo durante este peregrinar, entonces acostumbrarme a tener tiempo para orar muy atentamente y con mucha intención".
La Peregrinación Eucarística Nacional de 2024 fue un recorrido sin precedentes que incluyó cuatro rutas, con 30 jóvenes adultos, incluidos siete seminaristas, viajando como "peregrinos perpetuos" por aproximadamente 27 estados y 65 diócesis, recorriendo una distancia total de 10.400 kilómetros a pie y en furgoneta.
"Fue una experiencia inolvidable, fue de lo más bello pero al mismo tiempo fue lo más difícil que he hecho en mi vida porque requería que estuviéramos presentes desde el momento que abríamos los ojos hasta el momento que los cerrábamos", señaló Higueldo sobre su camino en la Ruta Seton.
Y agregó que "fue una experiencia extraordinaria poder caminar con Jesús como lo hicieron los apóstoles y aunque no podemos compararnos con ellos, fue una probadita de esa experiencia que tuvieron los apóstoles cuando estuvo Jesús caminando por la tierra".
Ella y los otros peregrinos perpetuos en la ruta este de la peregrinación, junto con su capellán, participaron en peregrinaciones, Horas Santas y otros eventos colmados de fe junto a católicos en las 20 diócesis que recorrieron durante este caminar histórico. Esta primera peregrinación nacional formó parte del Avivamiento Eucarístico Nacional, una iniciativa plurianual de los obispos estadounidenses para profundizar el amor y la comprensión de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.
El mensaje más grande con el que se ha quedado y que ha tocado su corazón, dice, "es el deseo de Jesús de siempre estar con nosotros, tan cerca y tan íntimamente con nosotros".
"Estando tan cerca de Él, a veces sudada, cansada, cuando ya no tenía nada que dar, el Señor deseaba estar conmigo", añade.
"Fue algo que honestamente me cambió, me transformó y poder llevar este mensaje a las personas con las que me encuentro día a día realmente es algo extraordinario", afirma Higueldo, quien agrega que experimentó la gracia del Señor como en ningún otro momento en su vida.
Como enfermera, Higueldo busca reflejar en su trabajo la misma mirada de amor y compasión de Jesús, esa que sintió durante esos 65 días. Sabe bien que en la enfermedad todos somos vulnerables, más aún si se trata de diagnósticos terminales. "Es un momento muy privilegiado y yo puedo darles ese amor que el Señor me demostró en esos 65 días", dice.
"Después de ese peregrinar soy una persona completamente diferente porque experimenté verdaderamente, en una manera muy extraordinaria, el amor de Jesús, el amor radical de Jesús y espero poder traerlo a mi comunidad", asegura.
El testimonio de Higueldo nos invita a estar abiertos y dispuestos a recibir los regalos de Dios aún en medio de las preocupaciones que nos agobian y de las responsabilidades que en el día a día nos consumen.
"A veces no sabemos qué es lo que anhelamos y más que nada es el amor de Jesús, pero desafortunadamente a veces no es hasta el final de nuestras vidas que experimentamos ese amor, pero el Señor en su gran amor y misericordia nos recibe", concluye esta joven hispana.
Ver su vida transformada por la misericordia y el amor de Dios le tomó 65 días, dijo, y tendrá toda una vida para compartir esa mirada compasiva y esa alegría que restaura y alienta a seguir adelante porque sabernos sostenidos por el amor inagotable de un Padre misericordioso hace toda la diferencia.