Una delegación de altos prelados y activistas laicos da a la Iglesia brasileña una fuerte presencia en COP30
Por Eduardo Campos Lima, OSV News
SÃO PAULO (OSV News) -- La Iglesia católica está teniendo una importante presencia en la COP30, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima que se inauguró el 10 de noviembre en Belém, Brasil.
La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB por sus siglas en portugués) ha informado de que la delegación de la Iglesia incluye a ocho cardenales, 47 obispos y casi un centenar de funcionarios, además de sacerdotes, religiosas y laicos católicos que participarán en debates públicos sobre la crisis climática.
Los líderes de la Iglesia también se unirán a la “Cumbre de los Pueblos” en la Universidad Federal de Pará y a la reunión interreligiosa “Tapiri”, ambas centradas en la solidaridad, la justicia y el impacto del cambio climático en las comunidades vulnerables.
El cardenal brasileño Jaime Spengler, el cardenal congoleño Fridolin Ambongo y el cardenal indio Filipe Neri Ferrão representarán al Sur Global, instando a una acción climática más firme y a una financiación justa para las naciones más pobres.
Los tres cardenales firmaron una carta de los obispos del Sur Global, emitida en septiembre, y entregada a las conferencias episcopales de Europa, Estados Unidos y Canadá, así como al Papa León XIV y a la ONU. El documento pedía a la Iglesia y a los Estados miembros de la ONU que actuaran como un bloque en lo que respecta al cambio climático, denunciando sus efectos sobre las poblaciones más pobres del planeta.
El texto, que expresaba la postura de la Iglesia sobre la crisis climática y las falsas soluciones presentadas por algunos segmentos sociales, acabó siendo asimilado por el CELAM, el consejo episcopal latinoamericano y caribeño, que añadió algunos cambios.
A continuación, la carta fue revisada por los equipos de los cardenales Ambongo y Neri Ferrão, que también añadieron sus opiniones, entre ellas su preocupación por la adaptación de la financiación climática a las necesidades de las poblaciones más afectadas, como los habitantes de las islas que pueden quedar sumergidas.
Este ha sido uno de los principales esfuerzos organizativos de la Iglesia para la COP30, entre otras muchas actividades que se han puesto en marcha en los últimos dos años.
Los obispos brasileños afirman que este esfuerzo se basa en años de preparación a nivel parroquial y continuará mucho después de que concluya la COP30.
“Estas labores no se detendrán, independientemente de los resultados de la COP30. La Iglesia seguirá trabajando después de la reunión. Como dijo el Papa Francisco, el cambio proviene de esas pequeñas cosas que hacemos a diario”, declaró el padre Jean Poul Hansen, asesor de la CNBB, a OSV News.