La gestación subrogada reduce a los niños a productos en venta, afirma el ministro de asuntos exteriores del Vaticano
Por Junno Arocho Esteves, OSV News
(OSV News) -- La gestación subrogada viola la dignidad tanto de los niños no nacidos como de las mujeres embarazadas, reduciéndolos a simples mercancías y víctimas de explotación, afirmó el arzobispo Paul R. Gallagher, ministro de relaciones exteriores del Vaticano.
"No se puede eludir la realidad en su esencia: esta práctica (la gestación subrogada) se traduce en la venta de un niño", declaró el arzobispo Gallagher el 13 de enero en un evento organizado por la Embajada de Italia ante la Santa Sede.
"El punto central de la gestación subrogada reside en la comercialización de la persona, lo que implica una grave violación de su dignidad. Precisamente por esta razón, la Iglesia Católica le dedica una atención particular", afirmó.
El arzobispo Gallagher participó en el evento titulado "Un frente unido por la dignidad humana: Prevención de la comercialización de mujeres y niños en la gestación subrogada".
Según la Embajada de Italia ante la Santa Sede, el propósito del evento era "fomentar el debate internacional sobre la práctica de la gestación subrogada y concienciar sobre sus implicaciones éticas, legales y sociales".
Entre los participantes se encontraban Eugenia Maria Roccella, ministra italiana de Familia, Natalidad e Igualdad de Oportunidades; Francesco Di Nitto, embajador de Italia ante la Santa Sede; y Georgios Poulides, embajador de Chipre ante la Santa Sede y decano del cuerpo diplomático.
En su discurso, el arzobispo Gallagher recordó el discurso del Papa León XIV del 9 de enero ante los diplomáticos acreditados ante la Santa Sede, en el que el Papa denunció la práctica de la gestación subrogada.
"Al convertir la gestación en un servicio negociable, se viola la dignidad de ambos, tanto del niño, que queda reducido a un ‘producto’, como de la madre, al explotar su cuerpo y el proceso generativo y alterar la vocación relacional original de la familia", dijo el Papa.
El secretario de relaciones exteriores del Vaticano afirmó que el Papa Francisco también había denunciado la gestación subrogada en 2024, pidiendo una prohibición universal de esta práctica, que calificó de "deplorable".
Tras señalar la reacción negativa que recibió el difunto pontífice en su momento, el arzobispo Gallagher afirmó que las palabras del Papa Francisco estaban "en plena consonancia con la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de la persona y la sacralidad de la vida".
Como lo demuestra la oposición del Papa León a la gestación subrogada, añadió, "la Santa Sede adopta consistentemente una postura en defensa de la dignidad inalienable de toda persona".
"Toda persona posee un valor único que es incompatible con cualquier trato que la reduzca a un objeto de transacción, incluso en la forma aparentemente generosa de la donación", afirmó el arzobispo.
La gestación subrogada, continuó, reduce al niño a "un producto" y algunos contratos establecen "las características esperadas del niño por nacer" y "prevén, por ejemplo, qué sucede si no está sano o no corresponde a lo solicitado, como ocurre con la mercancía".
"El niño --y es doloroso señalarlo-- es cosificado, a menudo vendido, transferido de una persona a otra, y en los casos de subrogación no altruista, el pago final se realiza precisamente en el momento del parto", afirmó.
El arzobispo Gallagher citó el Artículo 2 del Protocolo Facultativo de la ONU de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la pornografía infantil, que define la venta de niños como "todo acto o transacción en virtud del cual un niño es transferido por una persona o grupo de personas a otra a cambio de remuneración o de cualquier otra retribución".
Según esta definición, afirmó, la práctica de la gestación (o maternidad) subrogada "se traduce en la venta de un niño".
El secretario para las Relaciones con los Estados y Organismos Internacionales del Vaticano también señaló que la gestación subrogada reduce "el cuerpo femenino a un instrumento de servicios reproductivos, imponiendo una fractura entre la identidad de la mujer y su vínculo biológico y relacional con el hijo que lleva en su vientre".
Destacando la importancia del primer vínculo que se establece entre madre e hijo, el arzobispo Gallagher enfatizó que el embarazo no es "una mera función biológica, reemplazable por un dispositivo mecánico como un útero artificial".
También señaló que feministas han denunciado la práctica de la gestación subrogada, que "reduce a las mujeres a una simple incubadora", y afirmó que la oposición a esta práctica es esencial, especialmente cuando se presenta "a menudo con un tono positivo y superficial, siguiendo el ejemplo de celebridades que han recurrido a ella".
Reiterando los llamados a una prohibición internacional de la gestación subrogada, el arzobispo Gallagher afirmó que esta práctica solo puede combatirse mediante una "firme voluntad política compartida por un número suficiente de Estados que la prohíban en sus propios países".
"Para lograr una prohibición universal, es necesario un amplio consenso a nivel de la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales, capaz de apoyar este objetivo con determinación", declaró. "Por lo tanto, es importante no limitarse a involucrar a quienes ya comparten plenamente esta visión, sino construir alianzas pragmáticas orientadas al logro de un objetivo común".