CIUDAD DEL VATICANO (CNS) -- Un anuncio eficaz del Evangelio debe hablar con esperanza de los problemas reales de los pobres, de la necesidad de proteger la Tierra y de la capacidad de las personas de buena voluntad para cambiar los sistemas sociales y financieros que perjudican a los pobres y al medio ambiente, dijo el Papa Francisco.
"A diez años de la publicación de Evangelii Gaudium, reafirmemos que sólo si escuchamos el clamor tantas veces silenciado de la tierra y de los pobres podremos cumplir nuestra misión evangelizadora, vivir la vida que nos propone Jesús y contribuir a resolver los graves problemas de la humanidad", escribió el Papa en un menaje para una conferencia con motivo del aniversario de su primera exhortación apostólica.
El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral organizó la conferencia el 24 de noviembre, aniversario de la publicación de la exhortación, que fue ampliamente descrita como el esbozo de la visión del Papa Francisco para su pontificado.
En su mensaje a la conferencia, el Papa dijo que la proclamación del Evangelio hoy -- como lo fue para la Iglesia de los primeros siglos -- "sigue requiriendo de nosotros una resistencia profética contracultural ante el individualismo hedonista pagano", resistencia "frente a un sistema que mata, excluye, destruye la dignidad humana; resistencia frente a una mentalidad que aísla, aliena, clausura la vida interior a los propios intereses, nos aleja del prójimo, nos aleja de Dios".
Ser un "discípulo misionero", dijo, significa trabajar por el reino de Dios luchando por la justicia, dando de comer a los hambrientos y trabajando por una distribución justa de los bienes.
Poner a los pobres en el centro de nuestra preocupación, escribió el Papa, "no es política, no es sociología, no es ideología, es pura y simplemente la exigencia del Evangelio".
Las implicaciones prácticas de esa exigencia pueden variar, según se trate de un gobernante o de un empresario, de un juez o de un sindicalista, dijo, "pero de lo que nadie puede evadirse o excusarse es de la deuda de amor que tiene todo cristiano -- y me atrevo a decir, todo ser humano -- con los pobres".
El cardenal Michael Czerny, prefecto del dicasterio, dijo a los participantes que la "alegría del Evangelio" proviene "del encuentro con el Señor resucitado que, pasando por la humillación de la cruz, toma sobre sí el pecado, la debilidad, las miserias y la pobreza del género humano, para que todos puedan participar en su victoria sobre la muerte".
La alegría del Evangelio, dijo el cardenal, da a los cristianos y a toda la Iglesia la gracia, la motivación y la fuerza "para ir más allá de la referencia a sí mismos y moverse hacia los márgenes, para mirar de frente a esa humanidad sufriente considerada a menudo como mero 'desperdicio', como 'daño colateral' inevitable y aceptable, como 'sacrificio necesario', como 'ofrenda' a los ídolos del consumo".
Juan Grabois, fundador de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular de Buenos Aires, Argentina, relató en la conferencia cómo se alejó de la Iglesia en la adolescencia y juventud por considerarla "reaccionaria, hipócrita, acomodaticia y alejada de los graves problemas sociales de mi país y el mundo".
Entonces, hace unos 20 años, escuchó al arzobispo de Buenos Aires, el futuro Papa Francisco, pronunciar una homilía en apoyo de los derechos de los "cartoneros", las personas que vivían de recoger papel y otros objetos para reciclarlos.
El Papa, dijo, siempre ha abogado "por los pobres, los excluidos y los oprimidos, sean individuos, grupos o pueblos".
"Esta fasceta de su personalidad permaneció cuando fue electo como Papa", dijo Grabois. "Francisco continuó abogando por los pobres igual que antes, pero con más fuerza, con una fuerza que no aflojaba ni un milímetro aunque generara resistencias… y su voz es escuchada mundialmente".
Vivir cuidando a los pobres y a la Tierra supondrá sacrificar algunas comodidades materiales, dijo, "pero Francisco nos dice que, si cumplimos este mandato cristiano, si lo cumplimos bien, vamos a ser felices, que ahí vamos a rencontrar a Jesús, que ahí está el manantial de la fe, que ahí está la alegría del Evangelio".
"Nos propone cambiar el bienestar por alegría", dijo.
"Evangelii Gaudium" es un documento sobre la evangelización, pero también avanza en la doctrina social católica, señalaron varios participantes. Muestra el vínculo inextricable entre la misión de la Iglesia y la atención a los pobres, que va más allá de la caridad.
"No hay nada más anticristiano, anticatólico, que el divorcio entre espiritualidad y liberación social", dijo Grabois. Con sus palabras y su ejemplo, Jesús enseñó que los cristianos deben amar al prójimo y cuidar de los pobres.
El cardenal Czerny dijo que si uno imprimiera todo lo que el Papa ha dicho y escrito en los últimos 10 años y lo sopesara, "sospecho que el contenido espiritual, teológico y eclesial es más pesado que el social", pero los medios de comunicación tienden a centrarse en sus pronunciamientos sobre cuestiones sociales sin destacar cómo están conectados.
La hermana dominica Helen Alford, presidenta de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, dijo en la conferencia que San Juan Pablo II fue el primer pontífice que enseñó que la doctrina social católica formaba parte de la teología moral católica, destacando cómo la fe tiene implicaciones en la forma en que un creyente debe vivir y actuar en la sociedad y no sólo en su vida personal.
"Con San Juan Pablo II, la idea de la doctrina social se convirtió en el centro de la misión evangelizadora de la Iglesia. Y no todo el mundo lo ha entendido todavía", dijo. Al llamar a su exhortación "Evangelii Gaudium", dijo, el Papa Francisco sigue dando un lugar central a las conexiones entre la fe y la vida, especialmente en lo que afectan a los pobres.