"No usa escenarios imponentes, sino una casa sencilla; no aparece de lejos, sino que se acerca; no se queda en un lugar inaccesible del cielo, sino que llega al corazón mismo de nuestras pequeñas historias", dijo.
El Papa se dirigía a los organizadores, cantantes y músicos que participan en la edición de 2025 del concierto anual, que comenzó en 1993.
La Navidad, dijo, "nos recuerda que Dios elige un entorno humano para revelarse". Y, como tal, "nos revela que la vida cotidiana, tal como es, puede convertirse en un lugar de encuentro con É".
Durante esta temporada navideña, dijo el Papa, que "la música sea en lugar del alma: un espacio donde el corazón encuentre su voz, acercándonos a Dios y haciendo que nuestra humanidad esté cada vez más inspirada por su amor".
El concierto del 13 de diciembre, que normalmente se celebra en la Sala de Audiencias Pablo VI, tuvo lugar en un gran auditorio de la Via della Conciliazione, la amplia avenida que conduce a la Plaza de San Pedro.
El Papa León asistió a otro concierto en la sala de audiencias del Vaticano el 12 de diciembre.
Ese evento, organizado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación y la Fundación Pontificia "Gravissimum Educationis", fue dirigido por el renombrado músico italiano Riccardo Muti, quien también recibió el Premio Ratzinger 2025 de manos del Papa durante el evento. El Premio Ratzinger, una especie de "Premio Nobel de Teología", honra cada año a dos académicos, elegidos por el Papa entre los candidatos recomendados por un comité de la Fundación Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, que apoya la investigación teológica y promueve los estudios sobre la teología y la enseñanza del Papa emérito.
"Saludo al maestro Riccardo Muti, a quien hoy se le confiere el Premio Ratzinger, en señal de reconocimiento por una vida enteramente consagrada a la música, lugar de disciplina y revelación", dijo el Papa León al director al término del concierto en la sala de audiencias.
"Estoy muy agradecido por este concierto, con motivo de la Navidad del Señor", afirmó.
"La música es una vía privilegiada para comprender la altísima dignidad del ser humano y para confirmarlo en su vocación más auténtica", dijo, recordando la enseñanza de San Agustín, que vinculaba la música con "el arte de guiar el corazón hacia Dios".
Traer armonía al mundo, dijo el Papa, significa "mantener unidas diferencias que podrían chocar, permitiéndoles generar una unidad superior. También el silencio contribuye a este fin: no es ausencia, es preparación, porque en él se forma la posibilidad de la palabra, en la pausa aflora la verdad".