Líderes católicos oran y expresan su indignación tras la muerte de 46 mujeres en una masacre en cárcel de Honduras
Por David Agren, OSV News
CIUDAD DE MÉXICO (OSV News) -- Católicos hondureños rezaron por las víctimas de una horrible masacre en una cárcel de mujeres, un ataque que subraya el poder de las pandillas criminales del país y su control sobre los centros penitenciarios. Muchos miembros del clero católico expresaron su indignación, al tiempo que exigían una revisión del sistema penitenciario del país.
"La tragedia se repite", tuiteó el obispo de San Pedro Sula, Ángel Garachana sobre la matanza durante el motín en el Centro Femenino de Adaptación Social (CEFAS). "¿Quién no se estremece de dolor por ellas y por sus familiares? ¿Quién no se pregunta indignado, cuándo se va a emprender la transformación radical e integral de un sistema penitenciario corrupto y fracasado?"
El padre jesuita Ismael Moreno, director de un centro de derechos humanos en la ciudad de Progreso, tuiteó: "Las masacres son una epidemia en las cárceles hondureñas. Para combatirla y erradicarla se requiere un nuevo sistema penitenciario con audaces políticas públicas e implementadas desde una comisión interdisciplinaria con presencia de instancias internacionales".
La matanza ocurrió el 20 de junio en la prisión femenina CEFAS de Támara, a unas 19 millas de la capital, Tegucigalpa, y las autoridades atribuyeron la violencia a un ataque de la banda Barrio 18.
Las autoridades dijeron que el ataque fue premeditado. Las pandilleras avanzaron hacia la parte de la prisión ocupada por sus rivales, atacando a sus víctimas con balas y machetes. Encerraron a algunas de las sobrevivientes en celdas donde las rociaron con un líquido inflamable y las incineraron. Al menos 46 mujeres murieron en el atroz hecho, aunque muchos de los cadáveres estaban demasiado quemados para ser identificados con facilidad, según informes de prensa.
La presidenta Xiomara Castro calificó el ataque de "monstruoso" y "planificado por maras (pandillas) a vista y paciencia de autoridades de seguridad". Ella prometió que tomar “medidas drásticas".
Posteriormente, Castro reemplazó a su ministro de Seguridad y encargó a la policía militar tomar control de las 21 prisiones del país, según The Associated Press.
La banda Barrio 18 y su rival Mara Salvatrucha, denominada MS-13 --que son dos de las pandillas más peligrosas de Centroamérica -- controlan barrios, reclutan adolescentes por la fuerza y extorsionan a empresas grandes y pequeñas, obligando a propietarios a huir si no pueden costear los pagos.
El control de las bandas se extiende a menudo a las cárceles de Honduras. El autogobierno en el interior y el hacinamiento también fueron culpables de la tragedia, según un comunicado del 20 de junio de la pastoral penitenciaria de la Arquidiócesis de Tegucigalpa. La prisión de Támara albergaba a siete mujeres embarazadas y a los hijos de 22 reclusas en una sección separada, según el medio de comunicación Contracorriente.
"Nos unimos al dolor de los familiares que en estos momentos exigen respuestas a tantas dudas que se ciernen sobre este triste acontecimiento, el abuso de poder, el autogobierno dentro de los centros
penitenciarios … (y) las dudas sobre cómo es que ingresan armas de
fuego con las que se hace tanto daño", dijo en el comunicado el padre oblato Agustín Lara Parrales, capellán la pastoral penitenciaria de la arquidiócesis.
"Exigimos a las autoridades puedan esclarecer este cruel
suceso que lleve a dar una respuesta de lo ocurrido, y reforzar la seguridad que
funcione de manera efectiva y oportuna; respetando los derechos de los privados
de libertad y que se vele por la dignidad humana”, dijo el comunicado.