Obispos y líderes humanitarios instan a tomar medidas audaces y valientes en la conferencia climática de la ONU
Por Gina Christian, OSV News
(OSV News) -- Días antes de la conferencia climática anual de las Naciones Unidas, dos obispos católicos de EE.UU. y el líder de una importante agencia católica de ayuda humanitaria piden medidas urgentes y a largo plazo para proteger tanto la creación como a la humanidad.
Funcionarios gubernamentales, científicos, líderes empresariales, activistas y otras personalidades de más de 190 países se reunirán en la COP30 de la ONU, que tendrá lugar del 10 al 21 de noviembre en Belém, Brasil.
Las reuniones de la COP, cuyo nombre proviene de las siglas de Conference of the Parties (Conferencia de las Partes)en la que se firmó el acuerdo climático original de la ONU en 1992, se celebran en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que entró en vigor en 1994 y que ahora cuenta con 198 partes (en representación de 197 países más la Unión Europea).
Según el sitio web oficial de la COP30, las conversaciones se centrarán en particular en "alinear los compromisos de los países desarrollados y en desarrollo en relación con la financiación climática, garantizar que las metas de reducción de emisiones sean compatibles con la ciencia climática y abordar los impactos socioeconómicos del cambio climático en poblaciones vulnerables".
La reunión "se celebra mientras la Iglesia Católica celebra el Año Jubilar de la Esperanza", que supone "un tiempo sagrado para restaurar las relaciones y renovar la creación en un momento en que el don de la vida se encuentra gravemente amenazado", afirmaron el arzobispo metropolitano Borys A. Gudziak, de la Arquidiócesis de Filadelfia, el obispo A. Elias Zaidan, de la Eparquía Maronita de Nuestra Señora del Líbano de Los Ángeles, con sede en San Luis, y Sean Callahan, presidente y director ejecutivo de Catholic Relief Services, en una declaración conjunta emitida el 4 de noviembre.
Los tres trabajan directamente en cuestiones relacionadas con la política climática: el arzobispo Gudziak como presidente del Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano de la Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés); el obispo Zaidan como presidente del Comité de Justicia y Paz Internacional de la USCCB; y Callahan como director de CRS, la agencia humanitaria y de desarrollo internacional de la USCCB, que a su vez forma parte de Caritas Internationalis, la red humanitaria mundial de la Iglesia católica.
Los obispos y Callahan citaron un discurso pronunciado el 1 de octubre por el Papa León XIV con motivo del décimo aniversario de la encíclica medioambiental del Papa Francisco "Laudato Si'".
En ese discurso, el Papa León exhortó a los participantes en las tres próximas cumbres de la ONU --la COP30, la 53.ª sesión plenaria del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial y la Conferencia del Agua de 2026-- a "escuchen el clamor de la Tierra y el clamor de los pobres, las familias, los pueblos indígenas, los migrantes involuntarios y los creyentes de todo el mundo".
"El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación ambiental están devastando comunidades ya marcadas por la pobreza y la exclusión", afirmaron el arzobispo Gudziak, el obispo Zaidan y Callahan. "Las familias de agricultores y pescadores ven amenazados sus medios de vida; los pueblos indígenas corren el riesgo de perder sus tierras ancestrales; la salud, la seguridad y el futuro de los niños están en peligro. No cuidar la creación de Dios significa ignorar nuestra responsabilidad como familia humana".
Observaron que en "Laudato Si'", el Papa Francisco "nos recordó que el clima es un bien común, que nos pertenece a todos y que la solidaridad intergeneracional no es opcional".
Además, pidieron encarecidamente a "los líderes mundiales que actúen con urgencia y valentía para una implementación ambiciosa del Acuerdo de París que proteja la creación de Dios y a las personas".
Adoptado en la COP21 por 195 partes en 2015 y en vigor desde 2016, el Acuerdo de París es un tratado internacional jurídicamente vinculante para limitar el calentamiento global --el calentamiento a largo plazo de la superficie terrestre debido a las actividades humanas-- a 1,5 grados centígrados, muy por debajo de los niveles preindustriales de 2 grados centígrados.
"Como todos nos vemos afectados, todos debemos ser responsables de abordar este desafío global", afirmaron el arzobispo Gudziak, el obispo Zaidan y Callahan.
También hicieron hincapié en que los países, las organizaciones y las empresas deben volver a comprometerse con implementaciones que sigan centradas en la dignidad humana, al tiempo que equilibran las oportunidades económicas y el cuidado del clima.
Entre los objetivos que señalaron se encuentran la inversión en adaptaciones que también fomenten las oportunidades económicas, junto con "esfuerzos audaces de mitigación" para reducir las emisiones que contribuyen al calentamiento global.
Otras prioridades que destacaron fueron "la financiación de las pérdidas y daños que garantice el acceso prioritario y directo a las comunidades vulnerables afectadas"; el desarrollo de "una transición justa hacia una economía sostenible centrada en los trabajadores, las comunidades y la creación"; y los esfuerzos para que "la financiación de las soluciones climáticas, incluido el alivio de la deuda, sea oportuna y transparente, al tiempo que se defiende la dignidad humana".
"Juntas, todas estas acciones pueden contribuir a una ecología integral" y --como dijo el Papa León XIII en su discurso del 1 de octubre con motivo del aniversario de la encíclica "Laudato Si'"-- "dar prioridad a los pobres y marginados en este proceso", afirmaron el arzobispo Gudziak, el obispo Zaidan y Callahan, añadiendo que ofrecieron sus oraciones y solidaridad y se comprometieron a "trabajar juntos para salvaguardar el futuro de nuestra casa común".